UNA CASA ES UN HOGAR EN "TECHO" DE LA PETITE MORT
- Ela Casati

- hace 1 hora
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Este artículo es una traducción del original en inglés publicado en The Vanilla Issue el 6 de junio de 2026. Puedes leer el artículo fuente aquí.
Todas las imágenes usadas en este artículo aparecen por cortesía de La Petite Mort.
Para muchas familias, poder tener una casa propia va más allá de suplir una necesidad básica o de hacer una inversión. Es el resultado de generaciones de esfuerzo, resiliencia, persistencia y, a veces, una fe inquebrantable aún bajo circunstancias que aparecen insuperables. Más que ser dueños de una propiedad, es la creación de un verdadero hogar. Este es un sentimiento con el que se pueden identificar familias de todo el mundo, y el corazón de la colección otoño-invierno 2026 Techo.
El dúo de diseñadores conformado por Jonathan Cortéz y Andrés Durán es originario de Medellín, Colombia y comenzó durante su etapa como estudiantes en París en el 2017. Los pilares del universo creativo de La Petite Morte son las técnicas de sastrería europeas más refinadas y la artesanía colombiana, exploradas juntas de una forma poco común. Aunque la marca es muy colombiana en estética y esencia, la decisión de nombrarla con el eufemismo francés para hablar del orgasmo no fue casual ni buscaba ser provocadora. Jonathan explica que: "Me gané una beca para estudiar en París y encontré este término cuando estaba estudiando francés. Nos gustó mucho el concepto de morir por un instante y renacer, y creemos que también puede representar dualidades como la vida y la muerte, la luz y la oscuridad. Nos preguntan a menudo por qué una marca colombiana tiene un nombre francés, pero pensamos que ponerle este nombre es un símbolo de nuestro concepto de crear un puente entre la tradición colombiana y la técnica europea."

Después de éxito en ventas y crítica de lanzamientos anteriores como Hechos de Maíz y Alirio, la presentación de Techo durante Bogotá Fashion Week 2026 generó el mismo entusiasmo, si no más. La inspiración principal detrás de ella fue la arquitectura de las casas tradicionales del campo colombiano. Con una paleta de colores sobria de blanco crudo, marrón profundo y caramelo, gris oscuro y amarillo mantequilla como tonos principales, la mayoría de los atuendos estaban compuestos por piezas en capas superpuestas, muy al estilo de la ropa formal de los años 60s y 70s. Se usaron telas de pata de gallo y cuadros Príncipe de Gales en chaquetas y chalecos, junto con tejidos de lana gruesa que ocuparon un lugar protagónuco, y muchas de las prendas en Techo tuvieron cuellos extragrandes. Los arneses que se veían como el espaldar de una silla de mimbre, chaquetas inspiradas en muros de bahareque y textiles pesados que daban una sensación de calor nostálgico elevaron el efecto final de la colección, que recibió una ovación del público que atendió la pasarela el 12 de mayo de 2026.
Estos elementos fueron seleccionados cuidadosamente para construir una narrativa muy específica. Como lo explica Jonathan, "agregamos cuellos grandes para simbolizar un concepto de mantenerse a salvo. La gente habita principalmente sus hogares y sus ropas, así que pensamos que Techo debía ser protectivo pero hogareño a la vez." Para representar los recuerdos, La Petite Mort hizo hincapié en detalles aparentemente pequeños, pero sumamente significativos, durante el proceso de producción. "Queríamos representar la forma en la que una casa envejece. Jugamos con texturas inspiradas en los ladrillos cuando decaen, en los techos cuando se fracturan y caen. Algunas piezas necesitaron más de 300 horas de trabajo para terminarlas porque necesitábamos usar hasta 7 tipos diferentes de hilos. Este trabajo técnicamente complejo fue necesario para mostrar por medio de la ropa cómo una casa cambia con el paso de los años. Eso significa que en esa casa viven historias y recuerdos."
Pasarela de Techo A/W 26 de La Petite Mort en Bogotá Fashion Week 2026.
Esto no fue hecho al azar. "Se trata de honrar a nuestros ancestros, de dónde venimos", dice Andrés. "Los latinoamericanos somos muy apegados a nuestra tierra y nuestras tradiciones. Para nosotros y nuestra público, las siluetas que usamos despiertan emociones muy primarias que vienen de los recuerdos de infancia, de acordarse de la casa de la abuela. Estos elementos son muy poderosos en nuestras colecciones." Jonathan agrega: "También tiene que ver con la manera en que entendemos la sastrería. Para poder deconstruirla de la manera en que lo hacemos, tenemos que respetar lo que hicieron los que estuvieron antes de nosotros para refinar esas técnicas. Le estamos rindiendo un homenaje a las manos y mentes del pasado."
La Petite Mort honra no sólo a los maestros sastres de generaciones anteriores y al legado de las familias campesinas colombianas, sino también a la gran industria textil por la cual Medellín es famosa. "Tuvimos la suerte de tener acceso a los archivos de Indulana, una de las textileras más importantes de Colombia. Ya cerró hace un tiempo, pero tiene muestras de telas que se usaban comúnmente en los años 70s. Se sintió muy romántico poder trabajar con esas telas de las que estaba hecha la ropa de nuestros abuelos, respetando y manteniendo su esencial original."
Al ser los directores creativos de una de las marcas más representativas de la moda colombiana contemporánea, Andrés y Jonathan tienen una posición muy definida acerca de lo que está sucediendo en la industria local, cada vez más reconocida internacionalmente. "El universo de la moda colombiana es muy interesante cuando lo conoces. El nivel de talento es inmenso, y muchas marcas están definiéndose fuera de los estampados coloridos y del Caribbean chic. Desde nuestra marca también nosotros tenemos ese compromiso porque nuestras texturas, colores y códigos son diferentes [del tropical chic]. Colombia ofrece muchísimas posibilidades para el vestir, y esperamos que más gente de todo el mundo se sienta motivada e interesada en conocer más de este universo."
































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